Trucos para que tus ramos duren mas tiempo

5 trucos para que tu ramo de flores dure más (y no se marchiten al segundo día)

¿Alguna vez has recibido un ramo precioso… y a los dos días parecía más triste que tú un lunes por la mañana? 😅

No hay nada peor que ver cómo esas flores que alegraban el salón acaban dobladas, marchitas y flotando en agua turbia. Pero tranquilo, hoy te voy a contar cómo hacer que tu ramo dure mucho más… aunque antes, déjame contarte unas cuantas cosas que no te servirán de nada (pero que todo el mundo dice).

Cosas que no alargan la vida de tu ramo (pero suenan muy bien)

“Háblales bonito, que las flores sienten la energía”

Sí, muy espiritual todo. Pero si lo que tienes es el agua más sucia que una pecera abandonada, ni tus mejores palabras van a revivir esas rosas.

“Ponle una aspirina en el agua”

Este truco lo repite tu tía desde 1998. Y aunque la intención es buena, la realidad es que el efecto es mínimo. Las flores no tienen fiebre ni dolor de cabeza.

“El azúcar alimenta las flores”

Bueno… y también alimenta a las bacterias que las matan. Resultado: agua turbia y olor raro. No, gracias.

“Si las metes en el congelador, duran más”

Sí, y también se convierten en decoración para una peli de terror. Las flores no son filetes, no las congeles.

“Cambia el agua cuando te acuerdes”

Claro, si te acuerdas cuando ya huele mal y las flores parecen zombies. Error clásico.

Ya ves: hay mucho mito floral dando vueltas por ahí. Pero ahora viene lo bueno: los trucos que sí funcionan.

Los 5 trucos reales para que tu ramo dure más

1. Corta los tallos en diagonal

Hazlo antes de ponerlas en agua y repite el corte cada dos días. Así permites que absorban mejor el agua. Usa unas tijeras limpias y afiladas, no las de la cocina llenas de grasa.

2. Quita las hojas que queden bajo el agua

Las hojas en el agua se pudren rápido y generan bacterias. Cuantas menos, mejor. Solo deja las que están por encima del nivel del agua.

3. Usa agua fresca (y cámbiala cada 48 horas)

No hace falta que sea mineral, pero sí limpia y fresca. Si el agua huele o se enturbia, cámbiala de inmediato.

4. Mantén el ramo lejos del sol directo y del calor

Las flores odian el sol más que un vampiro. Evita radiadores, hornos, y ventanas donde entre el sol a tope. Les gusta la luz, sí, pero no el calor.

5. Añade un poco de vinagre y azúcar

Sí, ahora sí. Una cucharadita de cada uno en un litro de agua crea un entorno que alimenta el tallo y frena las bacterias. Es el equilibrio perfecto.

En resumen

No hace falta que les reces ni que las congeles. Solo mímales el agua, corta bien los tallos y protégelas del calor.

Así tendrás un ramo que dure, huela bien y mantenga ese toque bonito en casa durante muchos más días.

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